El alcohol es una droga legal, utilizada socialmente en cualquier parte del mundo. Es un depresor del sistema nervioso central que se encuentra incluido en la clasificación de drogas en el grupo de los depresores, así como los barbitúricos, benzodiacepinas y tranquilizantes, entre otros. La sustancia en sí puede ser el detonante de la problemas de alcoholismo en algunos individuos que abusen de ella, perdiendo la capacidad de controlar el consumo y desarrollando dependencia. El alcoholismo, una vez que se presenta, es una enfermedad primaria, crónica y progresiva que puede ser atendida y tratada por los especialistas de manera efectiva en un centro de tratamiento ambulatorio para el alcoholismo.

El alcohol (etanol) es un depresor del sistema nervioso y presenta tolerancia cruzada con otros depresores como sedantes, tranquilizantes, barbitúricos y benzodiacepinas (ansiolíticos, tipo Valium, Trankimazin, Orfidal etc.). En un comienzo se producen sensaciones de euforia, optimismo y aumento de la sociabilidad, posteriormente se producen efectos como falta de coordinación muscular, alteraciones de la visión, excitación psicomotriz, y en función de la dosis, depresión y coma.

TRASTORNOS FISIOLÓGICOS

El alcohol afecta negativamente a diversas partes de nuestro organismo sobre:

  • El sistema nervioso periférico (anestésico local)
  • El sistema cardiovascular (aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial)
  • El aparato respiratorio (al comienzo aumento de la frecuencia respiratoria, posteriormente depresión central)
  • El aparato digestivo (aumento de ácido clorhídrico y gastrina y disminución del tránsito intestinal)
  • Hígado (cirrosis, cáncer de hígado, etc.)
  • El aparato genital (aumenta la libido y disminuye la potencia sexual, atrofia testicular)

Afecta

El alcohol afecta también la vida de relación de la persona con su entorno familiar, laboral y círculo de amistades.

El tratamiento para el alcoholismo pasa por ayudar a la persona a superar la negación y a apreciar las consecuencias adversas del consumo, la desintoxicación alcoholica y la deshabituación.

Trastornos mentales

También puede inducir trastornos mentales por el abuso y dependencia del mismo tales como:

  • Intoxicación alcohólica
  • Delirium tremens
  • Alucinosis alcohólica
  • Paranoia o celotipia
  • Trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, del sueño
  • Amnesia transitoria
  • Alteraciones de personalidad
  • Encefalopatías alcohólicas crónicas (síndrome de Wernicke, síndrome de Korsakoff)