El tratamiento es el proceso mediante el cual el adicto detiene el uso de la droga y produce cambios positivos en su estilo de vida, el tratamiento se define como una serie de actividades clínicas estructuradas que se utilizan con el fin de ayudar al adicto a reconocer y detener la adicción activa; así como promover y mantener la recuperación sostenida.
No existen «curas» rápidas o mágicas; el simple hecho de proponerlas denota un desconocimiento total del tema. La búsqueda obsesiva del arreglo rápido, la sustancia mágica, la persona, lugar o cosa que nos «arreglará» la vida, eso NO existe.
La recuperación es para toda la vida y su objetivo es el de mejorar la calidad de vida del adicto en recuperación, pero es un trabajo en equipo y apoyado por profesionales de la materia.

El tratamiento está creado a un período de tiempo, aunque podrían ser necesario varias sesiones de tratamiento a lo largo de la vida del adicto. El objetivo del tratamiento es poder asistir al paciente a lograr su recuperación.
Y debe ser integral, sistémico y estratégico abordando la mayor cantidad de niveles posible: personal, familiar, laboral, social, etc.; y se debe tener en cuenta a la persona de manera integral y completa.

Los cambios psicosociales son el foco donde la mayor cantidad de energía de tratamiento se invertirá, pues es allí donde la posibilidad de cambio constructivo es mayor.
El tratamiento sustentado en el Modelo Minnesota  define un abordaje terapéutico  de acuerdo al diagnostico y a las necesidades de la persona, ya que cada situación personal  ofrece posibilidades distintas. Cada plan de tratamiento individual debe basarse en la severidad del proceso adictivo de acuerdo con las características individuales de la persona y la situación de funcionamiento psico-social en ese momento.

Estudios recientes demuestran que un plan balanceado compuesto de asistencia personalizada y grupos de autoayuda con seguimiento profesional, es la terapia más efectiva.

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