Mientras que está en el trabajo, ¿usted consulta cada 15 minutos si hay nueva información en Facebook? ¿Pasa más de tres horas al díaenganchado a la Red? ¿Tiene un hijo que no sale de la habitación pero cuenta con 500 amigos en las redes sociales? Aunque usted o su hijo no lo sepan, la respuesta positiva a estas preguntas indica que existe una adicción a Internet.
Estar enganchado a la Red es una forma de adicción que está «arrasando en España «, ha declarado Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, durante una rueda de prensa convocada en Madrid en la que se ha analizado el perfil de los pacientes con adicciones sin sustancia y el papel que juegan los médicos de atención primaria en su detección, diagnóstico y tratamiento.
De hecho, «entre el 10% y el 15% de la población nacional ya es adicta al ciberespacio. EEUU es el país con más prevalencia de este tipo de adicción (donde ya existen centros de tratamiento específicos), seguido de Japón. En los últimos años las cifras también se han disparado en China. España ha llegado tarde a las nuevas tecnologías, por eso es previsible que los casos vayan en aumento», añade.
Hábitos y comportamientos cotidianos como trabajar, consultar en la red, ir de compras, usar el móvil o acudir un día al casino están arruinando la vida de demasiados ciudadanos. El 10% de los españoles es adicto al trabajo, y entre el 1,5% y el 3% al juego o a las compras.
«Se espera que este tipo de adicciones sigan aumentando exponencialmente, pero también que se mejore su detección, en parte porque la sociedad tenga una mayor conciencia de su existencia y se creen unidades especializadas para su tratamiento», insiste el experto de Zaragoza.
Lo que suele comenzar como una conducta ocasional «va aumentando de frecuencia hasta convertirse en patológica. Las adicciones sin sustancia (también conocidas como psicológicas o comportamentales) son igualmente adictivas que las drogodependencias y tienen consecuencias biopsicosociales similares», apostilla.

Con o sin sustancias

Porque en ambos tipos de adicciones (con o sin sustancia), «los pacientes experimentan tolerancia, dependencia y síndrome de abstinencia con patrones conductuales perniciosos o desadaptativos, consolidados y repetitivos», aclara José Ángel Arbesú, coordinador de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
Pese a ello y a pesar, también de que la OMS reconoce que una de cada cuatro personas sufre trastornos de conducta relacionados con las nuevas adicciones, ninguna de ellas (a excepción de la ludopatía) está reconocida en las clasificaciones internacionales de diagnóstico, ni lo estarán en la nueva versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V, sus siglas en inglés).
Tal vez este hecho, junto con su paso inadvertido, porque «no se consiguen en un mundo marginal, como las drogas, sino que son procesos de uso habitual e incluso necesarios en muchos niveles laborales», reconoce el doctor Arbesú, hace que los pacientes no soliciten ayuda.
Este experto apunta no obstante, que cada vez más familiares acuden a consulta porque ven que el comportamiento del marido o del hijo o de la mujer no es normal. «Abandonan la vida social, familiar, por su adicción. Se pueden dejar el sueldo en las máquinas tragaperras o pasar el día encerrados en la habitación. Sólo encuentran el mecanismo de recompensa en su adicción», aclara el psiquiatra García Campayo.

Perfil

Personas con baja autoestima, impulsividad disfuncional, introversión, dificultad para las relaciones son las que más riesgo tienen de engancharse a las redes, el juego o las compras. «Los que empiezan a dedicar mucho tiempo al trabajo puede que estén huyendo de los problemas familiares y acaban por no abandonar el puesto laboral con tal de no volver a casa», añade.
Y en un buen porcentaje de afectados existe una patología asociada como depresión o enfermedades psicóticas.
Pero es la sociedad la que ‘tiene mucho que ver’ en el surgimiento de este tipo de dependencias. «La sociedad actual está centrada en el consumo , con mucho tiempo libre y orientada de cara al exterior, no al interior de la persona lo que fomenta el ‘enganche’ a las redes sociales o las compras», insiste el experto de Zaragoza.