Manera 4 de conectar con la fuente: Ábrete al sentir I Blog de Arnau Benlloch

¿Vives instalado en la azotea de tu cuerpo? ¿Desde la cabeza tratas de dirigir tu vida a través de la razón, la lógica, tus creencias aprendidas? Pues he de decirte que la fuente se siente, no se piensa.

En la era de la información le hemos brindado demasiada importancia al intelecto y se está apoderando de nosotros.

Abrirse al sentir es descender de tu mente y permitir que las sensaciones del cuerpo te sirvan de guía para el devenir natural de tu vida.

Hay un plan para ti y eso te hace único, pero ese plan no te lo va a revelar tu pensamiento, te lo va a revelar la fuente expresándose a través de ti.

Tu mente está diseñada para decidir el ‘cómo’, no el ‘qué’ y tu camino a veces se ve obstruido por la razón que te machaca con todo lo que ‘tienes que hacer’.

Libérate de la carga de controlarlo todo, de tener siempre la razón, trata de no juzgar, entrénate en simplemente ser.

Tú no eres tus pensamientos

La ira, el miedo, la depresión, el aburrimiento, la preocupación, son emociones que provoca tu mente por la interpretación que hace de la realidad. Si aprendes a no identificarte con tus pensamientos, a relajar la mente, a estar presente y a sentir, verás como dejas de creer que aquello que piensas eres tú.

Igual que los rayos de sol no son el Sol, tus pensamientos no eres tú. Igual que el mapa no es el territorio, tus pensamientos no eres tú.

Relaja pues las riendas, deja de apretar, permite el fluir de la sabiduría natural de la vida y estarás más cerca de entender a qué has venido aquí.

Las huellas de un bloqueo

Tu pasado hace mella, si eres una persona sensible puede que hayas aprendido a no sentir para evitar el sufrimiento. Es el camino habitual, pero es el camino equivocado. Si te cierras al sentir, si bloqueas tus emociones, quizás sientas menos el dolor ante circunstancias que te hieren, pero a la larga tampoco podrás sentir el amor o aquello de bueno que ofrece este paseo por la vida lleno de heridas y besos, rosas y espinas, valles y cimas. Si te niegas el sentir te encapsulas, dejas de vivir tu vida y vives otra cosa con un sabor más amargo.

Siente

No seré yo quien te diga que es sencillo, pero vale la pena probar. Depende de las cadenas y candados que hayas colocado a tu alrededor, depende de las capas de hormigón con las que hayas atrincherado tu corazón, que te resulte un camino más o menos complicado. Lo bueno de entrenarse en el sentir es que, una vez comienzas, las corazas van cayendo una a una en efecto dominó.

Como en todo navegar por la vida tu canoa atravesará zonas con  rápidos, cascadas, peligrosos remolinos, otras veces llegaras a amplios remansos, lagos cristalinos, pero si te abres al sentir aprenderás a darle un sentido a todas estas etapas de tu caminar.

Una vida sin problemas no es una vida, una vida sin conflictos no es una vida, pero vivir continuamente en la confrontación, la preocupación y la batalla tampoco es una vida.

¿Cómo me abro al sentir?

Lo primero es tomar conciencia de que habitas demasiado en tu azotea, quizá sea una vista bonita pero efectivamente es parcial.

Abrirte al sentir es dejar la maquinita de fabricar ideas aparcada por unos momentos al día  y dedicarte a escuchar tu cuerpo.

Camina descalzo, prueba a comer más despacio, baila, haz el amor, practica yoga, haz deporte, algún arte marcial, respira, medita, hazte un masaje o simplemente aprende a no hacer nada.

Baja de allá donde estés, rodeado de pájaros y siente, porque el hombre que no se abre al sentir no puede percibir los consejos que la vida le da a cada instante.

Ya sabes, manera 4 de conectarte a la fuente: Ábrete al sentir.

 

 

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