PREGUNTAS FRECUENTES DESINTOXICACIÓN COCAÍNA

¿Se puede ser consumidor de cocaína y no ser un adicto o “cocainómano”?

Es muy poco probable. En cualquier caso, hay que recordar que la dependencia a la sustancia no es el único riesgo de consumir cocaína, a veces ni siquiera el más importante.

Además, hay que subrayar también que existen muchos tipos de dependencia a las drogas. No es drogodependiente sólo quien necesita meterse continuamente una dosis de la sustancia en el organismo, lo es también quien necesita recurrir al consumo de esa sustancia para afrontar, por ejemplo, algunas situaciones cotidianas.

Por todos estos motivos, el mero hecho de consumir cocaína representa un importante riesgo para la salud, ya sea física o mental.

¿Qué riesgos y consecuencias tiene el consumo de cocaína?

La cocaína actúa en el cerebro modificando los circuitos responsables de la gratificación y del placer. Su consumo continuado reduce la capacidad de los consumidores de experimentar placer de forma natural (a través del sexo, la comida…) y les hace menos sensibles a las gratificaciones y emociones. Por esto, la cocaína resulta tan adictiva.

La adicción se produce tras periodos de consumo más o menos largos que no tienen por qué ser diarios, y se ha comprobado que, incluso pequeñas cantidades de cocaína, pueden producir tolerancia y cambios cerebrales relacionados con la adicción. Esto hace que los consumidores, especialmente los de fin de semana, tengan en muchas ocasiones una falsa sensación de control y no perciban el problema.

A medio y largo plazo el consumo de cocaína puede producir problemas físicos y psicológicos además de adicción. El consumo habitual afecta al funcionamiento cerebral y puede provocar trastornos psíquicos como ideas paranoides (de persecución, de grandeza…) o depresión, y desencadenar cuadros de psicosis y esquizofrenia. También provoca daños muy importantes en los sistemas circulatorio y respiratorio y complicaciones neurológicas y gastrointestinales.

A estos daños hay que añadir los propios de la vía de administración. Si la vía es nasal puede provocar pérdida del olfato, hemorragias nasales, ronquera o incluso la perforación del tabique nasal; en el caso de inyectarse puede provocar reacciones alérgicas a la propia droga o a algunos de los componentes con los que se adultera, así como enfermedades infecciosas asociadas a la vía endovenosa (VIH, hepatitis, etc.).

La dependencia de la cocaína es una de las más intensas. La supresión de su consumo tras un período prolongado da lugar a un fenómeno de rebote, caracterizado por somnolencia, depresión, irritabilidad, etc. La desintoxicación y deshabituación ha de realizarse por especialistas en la materia.

¿Es peligroso mezclar alcohol y cocaína?

Se ha demostrado que existe una interacción muy peligrosa entre la cocaína y el alcohol. Cuando se usan conjuntamente, el organismo las convierte en etileno de cocaína. El efecto del etileno de cocaína en el cerebro es más duradero y más tóxico que cuando se usa cualquiera de estas drogas por separado.

¿La cocaína es menos adictiva que otras sustancias?

La cocaína es una de las drogas con mayor capacidad de generar adicción, las consecuencias que produce sobre la salud física y psicológica de sus consumidores son muy graves, así como deterioro significativo en otros ámbitos (familiares, laborales…). Asimismo, junto con la heroína, es la causa principal de numerosos actos delictivos y violentos.

¿Qué pasa por consumir cocaína sólo los fines de semana?

Se puede tener dependencia a la cocaína aunque solamente se consuma los fines de semana. Consumir todos los fines de semana supone consumir más de 100 días al año, sin contar los periodos de vacaciones en los que también se consume, lo que conlleva un alto y claro riesgo de adicción. Por otro lado, hay que tener en cuenta que los efectos del fin de semana se prolongan y afectan a los días siguientes.